miércoles, 9 de enero de 2013

Horror dual


Sus rojas mejillas por el abrigo del sol.
Sus nudillos helados por el aliento invernal.

Sus cabellos oscuros como pico de cuervo.
Sus tez brillante, rosada y jovial.

Sus sentimientos su símbolo de debilidad. 
Sus ideas se muestran para sí leal.

Sus victorias guardadas en baúles ficticios. 
Sus derrotas iluminan en oscuridad real.

Muchacha, luz de mi ocaso, 
enterrarás mis huesos en ataúdes de ébano y marfil.




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